L’Ostéo4pattes

110 - « La Depêche » de Mayo del 2015

ARTROSIS
Créé le : Jueves 7 de abril de 2016 por Juliette Linck, Patrick Chêne

Dernière modificaton le : Sábado 4 de junio de 2016

Bastante a menudo se ve llegar a consulta de osteopatía a un perro diagnosticado de artrosis, uniarticular o no, con placas radiográficas hechas o no. Y sin embargo, cada vez, el motivo de consulta es: le cuesta sentarse, levantarse, casi no se mueve, ya no se sube al sofá, etc.

Así, le echamos la culpa a la artrosis, causa de esa restricción de movilidad del animal... Y sin falta se traduce por la prescripción de AINES.

Para el osteopata esta palabra corresponde a un popurrí del cual sin embargo hubiera que salir a la hora de usar el lenguaje médico. En efecto, si por ejemplo se lee en Wikipedia una definición generalmente admitida:

La artrosis o osteoartritis crónica degenerativa, es una enfermedad articular caracterizada por un dolor, mecánico y diurno y por la dificultad en realizar movimientos articulares. A nivel de la articulación, la superficie del cartílago se desgasta y acaba por desaparecer. Luego, se forman excrecencias óseas y molestan al movimiento.

Esa propuesta de definición no da para discutir sino que la afirmación a menudo consecutiva implicando que la artrosis induce sistemáticamente la restricción de movimiento observado en el animal y su dificultad aparente en hacer actos del día a día no está probada para nada.

En efecto, la realización de un diagnóstico osteopático diferente al diagnóstico médico, pero complementario, busca disfunciones articulares y no lesiones articulares. Descubrimos pues zonas de disfunción, en restricción de movimiento y a menudo sin lesiones tisulares observables. Y la experiencia osteopática demuestra que aquellas disfunciones pueden ser preponderantes en la ocurrencia de los síntomas observados.

Es muy frecuente constatar más del 50% de mejoría inmediata tras la manipulación por la simple desaparición de las disfunciones mientras las lesiones son, por supuesto, iguales a las de antes. Y no es raro constatar una desaparición pura y simple de los síntomas.

Dado esa observación post-osteopática según la cual se ve que las anomalías disfuncionales son al menos tan importantes como las anomalías lesionales (sino más) ¿Sigue tan razonable imputar al punto de artrosis visto en la placa, al pico de loro, al desgaste del cartílago, las responsabilidades de los síntomas?

La proposición de la biología celular que se interesa en la física de la célula y habla de Tensegridad (característica de “auto-sujeción” y de reactividad a la presión de la célula, por resumirlo muy rápidamente) sobre la cual el osteópata trabaja con asiduidad parecen más interesantes a la hora de explicar el síndrome artrósico.

En efecto las características físicas de un edificio en tensegridad (células o conjunto de células: un órgano, un cuerpo) permiten entender fácilmente que la liberación funcional de una articulación sacro-ilíaca sin lesión de artrosis alivia sistemáticamente la articulación ilio-femoral aunque presente artrosis visible en las placas.

En esas condiciones y en osteopatía, no desbloqueamos a una articulación, sino desplegamos a un cuerpo distendiendo el conjunto de sus articulaciones. Las zonas “pinchadas” ganan en libertad de movimiento y, mejor aún, la circulación humoral se vuelve más fácil, permitiendo un mejor funcionamiento tisular y una cicatrización posible, por fin, sin usar ni siquiera AINES o condroprotectores, a menudo superfluos.

Así, ese caniche viejo, presenta numerosos picos de loros, artrosis de las caderas y de los carpos. Sin embargo, nada más salir del tratamiento osteopático global pero más particularmente de las dos sacroilíacas, de la articulación D13/L1, y del hueso occipital/atlas así que de la ATM izquierda, se bajará por sí solo de la mesa, lo que ya no podía hacer, y andando en el parking de la clínica, el propietario notará un mejor equilibrio al paso, unos andares más rápidos y más fluidos y sobretodo, la posibilidad de orinar de nuevo con una pata levantada.

Los puntos de artrosis se vuelven así a colocar en su contexto:

- Son puntos de lesiones, no siempre dolorosos si las compensaciones son buenas alrededor de aquellos puntos.

- Son factores de recidiva más frecuentes pero siempre mejorables aunque sea al nivel lesional y a largo plazo.

Conclusión : esas frecuentes observaciones clínicas nos llevan a pedir que la discusión entre visión clásica de la artrosis vinculada por la profesión o por la prensa especializada y la visión osteopática se meta realmente a por una revisión de la nosología y del tratamiento de la artrosis. En esos tiempos y cuando la prescripción veterinaria está sentada en el banquillo, utilicémosla a propósito ¡Y no solamente para antibióticos!



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