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082 - Osteopatía de los Ofideos

Créé le : Sábado 17 de septiembre de 2016 por Juliette Linck, Stephan Cayre

Dernière modificaton le : Miércoles 6 de diciembre de 2017

El conjunto de las técnicas y de los métodos de manipulación que llamamos osteopatía están ampliamente descritos en los mamíferos domésticos a día de hoy, que sean carnívoros domésticos, el caballo, pero también los bovinos y pequeños rumiantes. De hecho, todas aquellas especies constituyen el soporte de la enseñanza de la osteopatía veterinaria actual.

Sin embargo, los Nuevos Animales de Compañía se manipulan también fácilmente, especialmente el cobaya, el conejo y el hurón. Varias publicaciones ya pusieron las bases de estas prácticas en esos animales.

Los Ofideos que nos interesan son los serpientes clasificados no venenosos, por evidentes razones de manipulación. Son desde luego serpientes aglifos (los boidos siendo los más conocidos), o los opistoglifos (como la culebra de Montpellier por ejemplo, que tiene colmillos muy posteriores y que no es capaz de morder a las presas grandes) que son buenos candidatos a la osteopatía.

Unos recordatorios anatómicos son necesarios para aprehender la particularidad de las técnicas de manipulación.

La columna vertebral se compone de 160 a 400 vértebras muy articuladas, aunque numerosas apófisis limitan la angulación posible entre dos vértebras, con el fin de proteger la médula ósea. La cintura escapular es ausente, pero a veces persiste un vestigio de cintura pélvica en los serpientes primitivos como los boidos. Las costillas son articuladas por una sola faceta sobre los cuerpos vertebrales, pero no están fijadas en la cara ventral, con el fin de permitir una distancia máxima.

El craneo es muy especial: está articulado y asegura una separación de los diferentes huesos de la mandíbula. Los maxilares pueden desplazarse uno respecto al otro, pero también con respecto al resto del neurocráneo. La mandíbula es aun relativamente rígida en los Pitónidos, pero se vuelve ligera y muy móvil en los colúbridos.

Esquema 1

Debido a esta particularidad anatómica, las disfunciones osteoarticulares las más frecuentes que podamos encontrar son precisamente debidas a un mal posicionamiento de la mandíbula y del cuadrado, a veces de los pterigoides.

Los demás elementos que hay que controlar sistemáticamente son las vías digestivas. La fisiología digestiva de los serpientes pone a prueba los órganos afectados. Las presas son engullidas tal cual como están, y el esófago se ve a menudo distendido de manera excepcional, lo cual provoca disfunciones que pueden resolverse por manipulación.

El enfoque osteopático suele usar técnicas craneosagradas. El Movimiento Respiratorio Primario de los Ofideos tiene la misma naturaleza que el de los mamíferos. Contrariamente a los demás reptiles, la sensación del MRP de los serpientes permite una verdadera tranquilización casi hipnótica que relaja totalemente al animal y deja un amplio margen al terapeuta para realizar sus manipulaciones.

Foto 1

Las técnicas fasciales son igualmente de una gran utilidad, especialmente en la cadena muscular paravertebral que se ve muy solicitada en la locomoción.

Se aplica sin ningún problema la metodología clásica, sin embargo el seguimiento es mucho más largo, debido a la fisiología particularmente enllentecida de estos animales de sangre fría. Un intervalo de dos a tres meses entre cada sesión es suficiente, dos a tres sesiones suelen ser necesarias para un mismo problema (al igual que en el caso de mamíferos).

Con lo cual la osteopatía de los serpientes es totalmente posible. El único límite que podríamos darle a esta práctica está en la cooperación de los animales, que deben de estar acostumbrados a la manipulación por sus cuidadores.



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