L’Ostéo4pattes

111 - “La Dépêche” de julio del 2015

¿LA OSTEOPATÍA ES TAMBIÉN MEDICINA DE GRUPO?
Créé le : Sábado 9 de abril de 2016 por Juliette Linck, Patrick Chêne

Dernière modificaton le : Viernes 8 de diciembre de 2017

La osteopatía ya hace más o menos parte integrante de los tratamientos de nuestros animales, pero se queda a menudo acantonada a una medicina individual capaz de quitar disfunciones, es decir síntomas pre-lesionales o post-lesionales. Así la realidad diaria del veterinario practicando la osteopatía se parece bastante a una actividad de bombero que por otro lado desprestigiamos a menudo por sus insuficiencias.

Hasta aquí, un cuidado a la escala del rebaño (en prevención) se considera difícil, por razones económicas sobretodo, y de disponibilidad del osteópata para consultaciones a repetición en un efectivo grande.

Sin embargo, la experiencia muestra que esta eventualidad es posible y deseable.

A cada sesión, tenemos que ver a todos los animales que el propietario [1] juzga necesario que veamos. Las consultaciones deben requerir a técnicas rápidas aunque tengamos que irnos no tan lejos como de costumbre [2] en el equilibrio del cuerpo del animal tratado para pragmáticamente practicar un precio contractual rasonable.

El ganadero nos enseña pues todos los animales que juzga necesario que veamos, por cualquier motivo que sea: cojera, mamitis recurrente, infertilidad, abscesos recurrentes, problemas cutáneos, problemas digestivos, insuficiencia general, comportamiento dudoso, etc..

El resultado es que a menudo por similitud entre ciertas disfunciones encontradas, podemos destacar una problemática de rebaño que pasaba desapercibida o subestimada.

La tensegridad [3], noción preciada por los osteópatas para una célula o un órgano o un cuerpo está aquí extrapolada al rebaño.

El resultado es pues, a lo largo del tiempo, destacar problemáticas de la explotación, sirviéndose del cuerpo de los animales como reflejo de aquellos mismos animales.

El último ganadero a quién le pregunté cual beneficio encontraba dijo:

“Desde el principio del seguimiento de mis vacas, mi mirada sobre los animales cambió, estoy atento a muchos más detalles e intervenimos más fácilmente antes de que surgen los problemas. Utilizo menos medicamentos, estoy menos estresado por problemas menores, veo las cosas con más distancia y más respetuoso de los animales...”

Una vista más bien complementaria a la visita clásica: ambos pueden así ayudarse mutuamente, una sinergía que se merece que la desarrollemos y que permitiría sacar la osteopatía de su contexto para el beneficio de la medicina y del ganadero.

La espalda torcida de esta vaca que produce demasiadas células desde hace tiempo debe de estar tratada para que la circulación sanguínea y la inmunidad se regularicen. Ambos síntomas se mantienen entre sí. Relajar el dorso puede ser suficiente en ciertos casos para que la ubre cicatrice.

[1] A quién le hemos dedicado tiempo para explicarle las claves para elegir el animal en disfunción que haya que tratar.

[2] Como siempre el tratamiento no debe centrase en una sola parte del cuerpo, pero en su globalidad, pero lo podemos hacer de manera más o menos fina al igual que si rompemos en dos partes el cristal de una placa fotográfica de un holograma, cada trozo iluminado vuelve a dar el hologramo en su integridad pero más borroso... y leer media placa requiere menos tiempo que leerse una placa entera.

[3] Tensegridad, principio físico aplicable a cada célula y al cuerpo, que da propiedades “auto-sujetantes” y de deformabilidad, que hacen que cada punto de tensión esté compensado en parte por las estructuras vecinas que vuelven al punto neutro cuando la tensión inicial desaparece.



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